El cimiento correcto

Plantado en la casa del Señor mi vida florecerá. 

La vida que el Padre soñó para nosotros sus hijos esta basada en un cimiento sólido. No es su voluntad para nosotros encontrarnos constantemente en terrenos lodosos o poco estables; el punto es que somos nosotros quienes decidimos y escogemos los materiales y el terreno en el cual construiremos nuestra vida. Y, en ocasiones cometemos el error de construir nuestras vidas sobre algo y no en alguien.


Salmo 40:2

El SEÑOR me sacó del pozo de la destrucción;    me sacó del barro y del lodo.
Me puso los pies en la roca, en tierra firme,
    donde puedo andar con seguridad.

Entonces, tenemos un llamado a escoger plantar nuestra vida en la presencia de nuestro Dios, en tierra firme, no en una persona, no en un trabajo, no en una iglesia, no en nuestros logros, Él está buscando que escojamos plantar el árbol de nuestra vida en la casa del Señor, en donde allí y solo allí nuestra vida ciertamente florecerá.

Salmo 92:12-14

12 El justo florecerá como la palmera;    crecerá como árbol fino.13 Son como árboles plantados en el templo del SEÑOR
    que dan hermosos frutos en el patio de nuestro Dios.14 Aunque estén viejos, seguirán dando frutos    como si fueran árboles jóvenes y fuertes.


Para plantar nuestra vida en la presencia de nuestro Dios es necesario cultivar una vida de intimidad y comunión profunda con Él, este debe ser nuestro cimiento. Es muy importante ser intencional en pasar tiempo de calidad con Papá. Es en intimidad en donde aprendemos a distinguir entre la mentira de la realidad, donde se afirman nuestros pasos por la guía de su Espíritu quien nos da dirección. Aprendemos a dejar de andar a ciegas, porque andamos a la luz de lo que día a día, encuentro tras encuentro nos está revelando. Solo es de esta manera que cada paso que demos en nuestro liderazgo será certero y cada decisión será afirmada.  

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