¿Qué es lo que quieres?






1 REYES 3:5
"Esa noche, el Señor se le apareció a Salomón en un sueño y Dios le dijo:
—¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!"

Tu qué responderías?... que pregunta tan tentadora, pasa de todo por la cabeza, humanamente yo creo que respondería, una familia feliz, tener dinero para sostenerme para siempre y no tener que trabajar, que desaparecieran mis enemigos, que nunca me enfermara y tuviera una larga vida, ser reconocido.



Es algo así como Aladín y la lámpara mágica, solo que en este caso tienes solo un deseo y debes decidirte por lo que elegirías como tu prioridad, lo que en verdad, de todo lo que quieres, mas anhela tu corazón, lo que esta en primera fila y hace mas ruido allí. Cuando Salomón se encontró frente a esta pregunta, tal vez Dios lo hizo intencionalmente para desnudar su corazón. Salomón por medio de su respuesta se estaba dando cuenta, cuáles eran las verdaderas intenciones de su corazón y quién era su primero. 



“Quieres” es una palabra que va a lo mas profundo, a lo más intimo, a lo que más esperas, casi que a lo que resume tu existencia misma en un solo momento, en un solo deseo, en una simple respuesta. ¿qué hay en tu corazón? Si Dios hoy viene con esta pregunta a tu vida, ¿Qué responderías? Y vamos, seamos sinceros y no nos pongamos de espirituales, qué es lo que realmente pasaría por tu mente. 

Muy bueno es que esta pregunta la estemos haciendo frecuentemente, mas seguido que con tardanza, porque es, a decir verdad, la que va a estar midiendo el estado de tu corazón, qué tan cercano o alejado de Dios te encuentras, que tanto de lo que te obligas a pensar de Dios como tu primero esta siendo sembrado correctamente en buena tierra y está produciendo un fruto correcto. También es una oportunidad para organizar tu vida y volver a barajar de nuevo las prioridades del activo más importante que tenemos, la vida misma.

Y esta fue la respuesta de Salomón, la que agradó a Dios:

1 REYES 3:9

Dame un corazón comprensivo para que pueda gobernar bien a tu pueblo, y sepa la diferencia entre el bien y el mal. Pues, ¿quién puede gobernar por su propia cuenta a este gran pueblo tuyo?

Con esta respuesta Salomón estaba mostrando su dependencia a Dios, reconocía que era simplemente un administrador de algo que no era suyo sino de Dios. Pidió una sensibilidad especial para identificarse con Dios y con el pueblo, que él simplemente fuera ese canal de bendición entre Dios y Su pueblo escogido. 

Salomón además entendió que lo que él quería no dependía ni de:

Sus fuerzas
Sus Riquezas
Sus amigos
Sus familiares
Sus conocidos
Sus enemigos

Lo que yo quiero y definitivamente me va a beneficiar, viene directamente de Dios y de su sabiduría para saber escoger entre el bien y el mal, lo que Él me muestre que es lo correcto va a generar un equilibrio en todas las áreas de mi vida, esto no significa necesariamente que no tenga conflictos, ni que no tenga que enfrentar adversidades, simplemente significa que si obedezco y dependo de Dios siempre el resultado terminará a mi favor y en justicia, lo que hará que también beneficie a otros, se genera una bendición en cascada cumpliendo así con el deber de seguir extendiendo el Reino.

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